Martes, 28 de Marzo de 2017 | ISSN 0719-241X

Desde el primero de enero entró en vigencia el Código Polar

Iniciativa marca hito en la OMI para protección del medio ambiente
Edición del 09 de Enero de 2017

El Código Polar, obligatorio para los buques que navegan en aguas árticas y antárticas, entró en vigor el 1 de enero de 2017, lo que supone un hito histórico en la labor de la Organización Marítima Internacional (OMI).

Ante el aumento del tráfico de buques que navegan en aguas polares, la OMI ha decidido introducir nuevas reglas que garanticen la protección del medio ambiente polar y la seguridad de la gente de mar y de los pasajeros. Dichas reglas serán obligatorias para los buques que naveguen por estas aguas inhóspitas. Sus prescripciones, van más allá de los de los convenios existentes como el Convenio Marpol y el Solas, aplicables a nivel mundial y que seguirán vigentes para  el transporte marítimo en aguas polares.

Según información oficial de la OMI, el Código Polar hará que sea más seguro navegar u operar en las aguas polares, contribuyendo a proteger las vidas de las tripulaciones y los pasajeros. También facilitará un régimen sólido que minimice las repercusiones del transporte marítimo en unas regiones que se encuentran en perfecto estado de conservación. Este instrumento supone un gran logro para la Organización, en consonancia con su labor continua para fomentar la navegación segura y sostenible en todas las regiones del mundo, incluidas las que presentan mayores retos.

Proyecciones

Se advierte que el transporte marítimo polar crecerá y se diversificará en los años venideros. Al atravesar el mar Ártico y usar las rutas marítimas septentrionales, el transporte marítimo internacional puede reducir considerablemente el trayecto entre Europa y el Lejano Oriente.  Los círculos Ártico y el Antártico son cada vez más populares como destinos turísticos y se necesita dar respuesta a nuevas necesidades sin poner en peligro la seguridad de la vida humana en el mar o la sostenibilidad del medio ambiente.

Prevención

Las bajas temperaturas reducen la eficacia de muchos de los componentes del buque, desde la maquinaria del puente y el equipo de emergencia hasta las tomas de mar. El hielo, cuando lo hay, también impone cargas adicionales en el casco, el sistema de propulsión y los apéndices del buque.

Con el propósito de minimizar riesgos ligados al clima, la comunicación y la respuesta de elementos técnicos al interior de los buques el Código Polar establece normas obligatorias que abarcan la gama completa de proyecto, construcción, equipo y funcionamiento. Los buques que operen en estas aguas deberán contar con indumentaria térmica protectora, equipo para retirar el hielo, botes salvavidas completamente cerrados, así como la capacidad de garantizar la visibilidad en condiciones de hielo, lluvia congelante y nieve.

Protección

Las reglas abarcan incluso los materiales utilizados para la construcción de los buques los que tendrán que tener doble casco. Desde un punto de vista medioambiental, el Código prohíbe o limita estrictamente las descargas de hidrocarburos, productos químicos, aguas sucias, basuras, desechos de alimentos y muchas otras sustancias. 

Por MundoMarítimo

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